miércoles, 1 de abril de 2026

El arte de la ambivalencia

 



La ambivalencia política es una herramienta efectiva cuando se emplea con destreza y alto nivel de expertise. Utilizarla en situaciones de incertidumbre permite influir en la agenda mediática y gestionar de forma eficaz las expectativas en la opinión pública. Sin embargo, detrás de la aparente indecisión suele estar el retraso deliberado de administrar el tiempo para anunciar decisiones ya tomadas, a la espera del momento favorable que ofrezca la mayor renta política. No obstante, el uso excesivo y poco diestro de este recurso puede derivar con facilidad en un búmeran de graves consecuencias negativas, incluyendo la ruina política.  

La postura del senador Félix Salgado Macedonio respecto a la evidente aspiración a la candidatura de gobernador no registra en los últimos cinco años cambios abruptos; por el contrario, se ha sostenido sobre la cuerda floja de la ambivalencia discursiva. En ese trance se identifican con claridad tres etapas: la que comienza con el ascenso de Evelyn Salgado al gobierno del estado hasta la elección presidencial de 2024; la siguiente, inicia con el arribo de Claudia Sheinbaum Pardo a la presidencia de la república y el contexto previo a la aprobación de la reforma contra el nepotismo y la reelección; la última, se inaugura a partir de la decisión de incluir y adelantar en los estatutos el candado estatutario y la aplicación inmediata en las elecciones de 2027, junto a la celebración del último consejo nacional que fijo las reglas generales de la contienda interna para la selección de las candidaturas de gobernador, diputados federales, presidentes municipales y diputados locales.

En un hecho sin precedentes en la historia política de Guerrero, la sucesión gubernamental de 2027 quedó abierta a inicios del actual sexenio y como consecuencia se produjo un ininterrumpido activismo por adelantado de quienes inmediatamente se avizoraban como posibles aspirantes para relevar a la titular del ejecutivo estatal. Uno de ellos indirectamente, lo fue sin lugar a duda el mismo Félix Salgado, padre de la actual gobernadora, reelecto senador en las elecciones de 2024; quien a través del “Centro Cultural el Caminante” esbozó las primeras señales de su transición hacia una estrategia de marketing social que le dio durante la primera mitad del gobierno morenista una enorme visibilidad sin infringir ninguna ley electoral por la que fuera reconvenido. Y, desde donde lanzaba expresiones de respaldo al presidente López Obrador y respecto a su aspiración de ser candidato a gobernador siempre afirmó que lo que primero que deseaba era que Evelyn Salgado hiciera una excelente gestión como gobernadora, que se debía promover el relevo generacional o que faltaba mucho tiempo para lo de la gubernatura, mientras sus fans coreaban alrededor el clásico “hay Toro” y así hasta ser reelecto senador en 2024.

Al arribo de Claudia Sheinbaum a la presidencia, la actitud no fue distinta, continuó moviéndose dentro del discurso de la institucionalidad y en apoyo a la primera mujer y mejor presidenta, respaldando la gestión y las principales reformas emprendidas por la presidenta; junto a expresiones nuevamente de falta mucho o que no ha dicho que quiere, llamando a esperar los tiempos y conservar la calma y no adelantarse. La estrategia de marketing social y filantrópico, se consolida con “perritos felices” al que le han incorporado otros componentes como “niños felices” y “cabañas felices” pero que en los hechos funge como si fuera una casa de gestión desde donde se promueve en todo momento la marca personal del Senador Félix Salgado.

 La aprobación de la reforma constitucional contra el nepotismo abrió una etapa diferente, que, aunque la entrada en vigor se postergó al 2030, la reforma estatutaria introdujo la aplicación obligatoria para 2027. Esto alertó a los actores políticos que se encuentran en estas situaciones o circunstancias muy similares; ante ello, la respuesta de Félix Salgado ha sido otra vez el discurso de la institucionalidad y, por otro lado, la pertenencia leal a Morena con el que está muy agradecido, por tanto, está en Morena, se queda y respeta lo que diga Morena. Aunque no aprovecha la ocasión para traer a colación las frases: el pueblo pone y el pueblo quita, con el pueblo todo sin el pueblo nada, lo que diga el pueblo; o un poco más amenazante, hasta donde el pueblo diga. El principio de que la soberanía reside en el pueblo, el derecho de votar y ser votado, el principio de jerarquía de la Ley consagrados en la Constitución. Félix Salgado oscila hoy entre la institucionalidad y la sutil rebeldía. 

El eficaz manejo ambivalente con que había venido tratando el álgido tema del nepotismo parecía haberle funcionado, pero las declaraciones cada vez más claras y directas de Luisa María Alcalde que advierten lo dejarlo fuera de las encuestas, le han obligado a salir de esa área gelatinosa para entrar al terreno firme de los posicionamientos.

Una estrategia que oscilaba en no confrontar y no atacar cambia de ruta a la de trabar combate. El contundente señalamiento sobre quienes lo cuestionan y que en los hechos desde su perspectiva tampoco logran salvar el principio del antinepotismo, cuyos clanes se ha documentado que se encuentran enquistados en las distintas esferas de poder, juega como una advertencia y anuncia lo que puede ser el preludio para dejar atrás la ambivalencia.

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