¡Avante, presidenta!
La decisión tomada el domingo pasado amerita el total respaldo y la absoluta solidaridad con la presidenta de la República. Es un momento en que los mexicanos, más allá de filias y fobias, debemos estar unidos en torno al propósito común de la pacificación del país.Incluso a pesar
de si las verdaderas razones hayan sido: la presión de Estados Unidos por mayor
cooperación en materia de combate la delincuencia organizada, la cercanía de la
celebración del mundial, la necesidad de empoderar de una vez por todas la investidura
de la presidenta marcando cierta distancia con su antecesor, o la condición misma
de encontrarse en la antesala de las elecciones intermedias de 2027 en las que
los ciudadanos exigirán seguramente resultados concretos en seguridad.
Lo que no se
puede negar es que, con el exitoso operativo de Tapalpa en el estado de Jalisco,
no sólo se da el golpe más duro a uno de los capos del grupo del crimen
organizado mayor generador de violencia; este hecho, representa por sí mismo un
giro de 180 grados con el que se deja atrás el gradualismo que ha caracterizado
a la política con relación a las organizaciones criminales durante estos 14
meses de administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El paso dado
hacia adelante despeja la zona gris llena de ambigüedades y ambivalencias
propensas a la contención y a las tradicionales tácticas de ganar tiempo en que
se debatió la estrategia para enviar el mensaje inequívoco de retomar el
control y garantizar el ejercicio pleno de la soberanía interna para preservar la
seguridad territorial que permita a cada uno de los ciudadanos recuperar la
tranquilidad hasta en las zonas más apartadas de los centros urbanos en que
habitan.
Sin embargo, lo
acontecido en Tapalpa es resultado de un cambio delineado al inicio de la
administración. Primero con la designación de Omar García Harfuch al frente de
la SSPC, un perfil muy cercano al círculo de la presidenta y con evidentes
resultados en la misma cartera, pero en el gobierno de la Ciudad de México.
Segundo, la presentación de la estrategia nacional en materia de seguridad;
cuyos ejes centrales se agrupan en cuatro: la atención a las causas, a través
de la continuación y ampliación de los programas sociales con el propósito de
reducir la desigualdad y mejorar la calidad de vida de los grupos más
vulnerables, sobre todo de los jóvenes para alejarlos de los mecanismos de
reclutamiento de la delincuencia organizada. Este punto, de continuidad,
parecía refirmar la visión de “abrazos no balazos” de su antecesor; El
siguiente, es la consolidación de la Guardia Nacional que dejo en una etapa
embrionaria el expresidente Andrés Manuel López Obrador; el tercero, refiere al
fortalecimiento de las áreas de investigación e inteligencia para
identificación de patrones, comprensión y rastreo de las dinámicas de
violencias y poder combatir con mayor efectividad a las organizaciones
delictivas; y finalmente, la coordinación interinstitucional entre la SSPC,
SEDENA, SEMAR y FGR, incluyendo a los gobiernos locales y la cooperación con
los Estados Unidos.
Esto trajo como
consecuencia la disminución paulatina pero continua en la disminución de los
homicidios dolosos en 40% de septiembre 2024 a diciembre 2025, el envío a
Estados Unidos de cerca de 100 reos vinculados a los grupos delincuenciales;
son resultados en ocasiones opacados por la alta percepción negativa que
producen las acciones de impacto de los actores generadores de violencia en
diferentes partes de la república, como se ha observado en hechos como el
operativo para la detención de Ovidio Guzmán que derivo en una inmediata
liberación vergonzante.
Vemos cómo los
golpes espectaculares y la respuesta simultánea en puntos estratégicos son el
indicador de la capacidad de organización y despliegue de estas organizaciones;
además de la amenaza permanente y el miedo, nutren las noticias falsas que
corren a una velocidad sorprendente. La infodemia es un instrumento capaz de
construir realidades paralelas y atrapar a la población civil en una situación
de caos e incertidumbre que la inmoviliza; son desafíos a los que tendremos que
enfrentarnos hoy y en el futuro inmediato.
La acción del
domingo en Tapalpa es un tapón de boca a Donald Trump e inhibe las ambiciones
abiertamente intervencionistas en territorio mexicano; se demuestra que se
puede cooperar sin ceder soberanía, pero también queda más que claro que
cualquier Estado que posterga el uso legítimo de la fuerza que le otorga la Ley
lo hace a costa de perder la autoridad que dice salvaguardar.
¡Adelante, presidenta! Esperamos que esto no acabe en un simple y aislado golpe espectacular, más bien en aras de equilibrar los ánimos. El siguiente paso es
proceder con el desmantelamiento de la red financiera para reducir los márgenes
de influencia de este grupo, de lo contrario se quedará como una quimera.

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