Amenazas en ciernes
La permanencia de Morena en las 12 gubernaturas que actualmente gobierna, de las 17 que estarán en juego el próximo año, está muy ligada al avance de la actual administración en la reducción de la inseguridad, la consolidación de los programas sociales en las ciudades, municipios y comunidades; y la influencia de factores externos como la relación con Estados Unidos, en temas vinculados con la revisión del TMEC y la lucha contra el crimen organizado. Hay otros elementos de carácter nacional, cuya repercusión se analizará en otra ocasión.
El análisis se
enfoca en los riesgos internos dentro del partido gobernante, derivados de la
coyuntura política. Al finalizar un sexenio e inicios de otro, es habitual que
se formen grupos. Están los identificados a la administración saliente y mientras
los demás hacen lo mismo, pero con el nuevo equipo en el poder, y la
convivencia entre ambos resulta normal y aceptable. Sin embargo, aunque el
gobierno comparte la misma ideología, tras más de un año y medio empiezan a
surgir diferencias, se revisan y replantean perspectivas, los acuerdos se
debilitan y pierden fuerza una vez alcanzados sus objetivos, los ajustes
resultan inevitables. Este es justamente el escenario que atraviesa la gestión
de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Bajo el paraguas
de la continuidad política, existe el riesgo de que el concepto de "guerra
controlada" se vea superado, lo que podría provocar una situación de
consecuencias imprevisibles. Los grupos más afines con el expresidente Andrés
Manuel López Obrador y aquellos que respaldan el liderazgo de la presidenta
Claudia Sheinbaum podrían, en cualquier momento, transitar hacia el terrero
catastrófico de “guerra declarada”.
En esta ruta se
abren varios frentes: uno de ellos es la reforma constitucional contra la
reelección y el nepotismo. Aunque oficialmente entrará en vigor hasta 2030, ya
se ha incorporado a los estatutos del partido para aplicarse de forma
anticipada en las elecciones intermedias, lo que ha generado un fuerte debate y
expone el riesgo de fractura entre actores políticos interesados en competir
por candidaturas a gobernador o a alcaldías importantes. Un ejemplo es Saúl
Monreal, quien desde Zacatecas declara: "yo voy hasta donde ustedes
quieren que vaya". En Guerrero, Félix Salgado es otro caso; aunque reitera
constantemente que no planea cambiarse de partido, y asegura que permanece en
Morena por convicción y no por cargos con expresiones como “no soy huesero” también
ha señalado "lo que el pueblo diga" o que mantiene “todas las velas
prendidas”.
Las acusaciones
de corrupción que involucran a diversos integrantes de la cuarta transformación
representan un desafío significativo que deberá gestionarse adecuadamente para
evitar repercusiones negativas tanto para el gobierno como para el partido. Esta
situación constituye un aspecto fundamental que la dirigencia partidista debe
tener en cuenta al seleccionar candidatas y candidatos para cargos de elección
popular, especialmente en el caso de las gubernaturas.
Una parte de la
atención se ha dirigido al desarrollo de las negociaciones entre el partido y
grupo gobernante y sus partidos aliados, en torno al tema de los diputados
plurinominales que la reforma electoral busca eliminar o, en el mejor de los
casos, reducir. Esto limitaría las posibilidades de representación tanto del
PVEM como del PT en los congresos federal y estatales.
La oposición,
tras casi ocho años sin la presidencia, no ha mostrado esfuerzos
claros de organización, limitando sus posibilidades de éxito a los cuatro estados
que controla (Aguascalientes, Chihuahua, Querétaro y Nuevo León). En lugar de
buscar sumar ciudadanos mediante estrategias inclusivas, apuesta por captar
posibles rupturas en el partido gobernante y convertir a los desertores
en los abanderados de sus candidaturas.
Por lo tanto, los
principales riesgos, más allá de las fuertes presiones ejercidas por Donald
Trump, surgen dentro del propio partido Morena. Estos riesgos están
relacionados con la reorganización de sus dos principales grupos a la hora de
distribuir las candidaturas a gobernadores estatales y decidir la conformación
de la Cámara de Diputados, que será clave para respaldar a la presidenta en sus
iniciativas durante la segunda parte de su mandato y así imprimir su visión al
segundo piso de la llamada cuarta transformación.
La mayor amenaza,
entonces, no es el ejército de Roma que golpea las puertas
de Alesia sino la división de las tribus Galas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario